La temporada 2026 ya comienza a marcar tendencias y nos regala realidades diametralmente opuestas en la costa oeste. Buster Posey representa la antítesis del pánico. Como presidente de los Giants de San Francisco, mantiene hoy la misma compostura que lo caracterizó en su época de jugador, incluso teniendo que lidiar con un inicio de campaña bastante oscuro. Con un pobre registro de 3-8 y la peor diferencia de carreras de todo el béisbol, el directivo tiene claro que es muy pronto para patear el tablero. Mostrar nerviosismo o desesperación desde la jefatura no es una actitud productiva.
A horas del duelo frente a los Phillies en el Oracle Park, Posey abordó el mal momento con cierta ligereza y franqueza. Comentaba, medio en broma tras conversar con Javy Lopez en su camino al estadio, que probablemente nunca antes se había analizado una racha de once partidos con tanto nivel de detalle como lo están haciendo ahora. Sabe que la presión es parte del negocio. Acomodado en una oficina justo frente al vestuario del mánager Tony Vitello, el ex receptor esbozó una leve sonrisa al recordar lo caprichoso que es este deporte. Su primer año al mando, en 2025, arrancó con números completamente inversos, un prometedor 8-3 que en su momento fue un 8-1. Sin embargo, aquel equipo terminó desinflándose para cerrar con una marca de 81-81 y quedar fuera de los playoffs por cuarto año consecutivo. Quizás, reflexionó, este tropiezo inicial termine provocando un efecto inverso al finalizar el año.
Fantasmas del pasado y la apuesta por el cuerpo técnico
Más allá del optimismo moderado, Posey asume la realidad. Los mismos problemas que arruinaron la campaña pasada, con el apagón ofensivo de varios de sus bateadores mejor pagados, están asomando la cabeza en este breve tramo de 2026. La gerencia trajo a Vitello al banquillo justamente para evitar caer en esos pozos prolongados, como el desastroso bache veraniego de 20-39 que sepultó la temporada anterior y terminó costándole el puesto a Bob Melvin.
El presidente de la franquicia siente que hay vibras similares flotando en el ambiente, pero también se aferra a los buenos pasajes del año pasado, donde mostraron solidez defensiva y contundencia al bate. El desafío principal es acortar las malas rachas. Las grandes novenas tienen la capacidad de dar vuelta la página rápidamente cuando el panorama se complica, y esa es la fe depositada en Vitello y su cuerpo técnico. La directiva confía en su método: salir a dejar la vida en cada juego, evaluar los golpes, sacar lecciones de la derrota y presentarse al día siguiente a corregir los detalles que no funcionaron.
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La aplanadora angelina castiga a Toronto
A cientos de kilómetros de distancia, los campeones reinantes viven una historia totalmente distinta. Los Dodgers de Los Ángeles siguen intratables y sumaron su quinta victoria al hilo tras superar 4-1 a los Blue Jays de Toronto la noche del martes, en una vibrante reedición de la última Serie Mundial. El conjunto canadiense, que venía de ser masacrado 14-2 el día anterior, estiró su racha de derrotas a seis, una seguidilla negativa que jamás sufrieron en toda la campaña anterior.
Yoshinobu Yamamoto, quien se alzó como el Jugador Más Valioso en aquel clásico de otoño de siete partidos donde los californianos tocaron el cielo, volvió a dictar cátedra. El derecho japonés, ahora con marca de 2-1, lanzó seis entradas completas permitiendo apenas una carrera y cinco imparables, además de recetar seis ponches. Su salida se dio en la apertura de la séptima tras ceder un doblete y un hit dentro del cuadro. El relevista Alex Vesia entró a apagar el incendio, y aunque complicó las cosas regalándole un boleto al emergente Davis Schneider para llenar las bases, logró retirar a los tres bateadores siguientes. Blake Treinen se hizo cargo de la octava y Edwin Díaz bajó el telón sin sobresaltos para asegurar su cuarto salvamento en igual número de oportunidades.
Ohtani imparable y los detalles del diamante
El ritmo ofensivo estuvo marcado, como ya es costumbre, por Shohei Ohtani. El astro asiático extendió la mejor racha de su carrera y llegó a 42 juegos consecutivos embasándose. Inició el pleito negociando un pasaporte de cuatro lanzamientos, conectó un sencillo remolcador en el tercer inning y recibió una base por bolas intencional en la novena.
El ataque estuvo bien escudado por Alex Freeland, quien brilló con tres imparables, anotó dos veces y empujó una carrera. Kyle Tucker tuvo una noche de contrastes; tras tragarse tres ponches en sus primeros cuatro turnos, terminó dándole la estocada final a Toronto con un sencillo productor frente a Jeff Hoffman en el noveno tramo. En la vereda de enfrente, el abridor Kevin Gausman cargó con la caída tras tolerar tres anotaciones en poco más de cinco entradas, recibiendo apenas una carrera de apoyo de su ofensiva en sus últimas tres salidas. La frustración de los visitantes llegó al límite en el quinto episodio, cuando el mánager John Schneider fue expulsado por reclamarle airadamente al umpire Dan Merzel el cobro de un movimiento ilegal a Gausman. Los locales también tuvieron novedades de última hora, ya que el campocorto Miguel Rojas debió abandonar la alineación titular antes del primer pitcheo por asuntos familiares, dejando su lugar en el diamante a Hyeseong Kim.